fuente; Cuatro.com

¿El actor se prepara?

Darín y Cámara dialogan sobre algunas claves fundamentales de la interpretación cinematrográfica.

Con motivo del rodaje del film Truman, un film del joven guionista y director de cine catalán Cesc Gay (1967), el diario El País (que, dicho sea de paso, en su suplemento cultural sigue siendo el medio de referencia que fue) juntó a dos actorazos del cine iberoamericano, Javier Cámara y Ricardo Darín; los cuales en una amena charla develaron las claves actorales fundamentales del trabajo interpretativo en el séptimo arte. Estas fueron algunas de sus interesantes respuestas que quisimos relevar.

Ante la pregunta si en el rol interpretativo de una peli basada fundamentalmente en el conflicto de dos personajes centrales, si se debe confiar -o no- en el compañero, Garín respondió que: “Eso jamás. Uno toma sus reparos. No nos conocíamos, y en una película nunca sabes cómo va a salir la mezcla. Luego tienes suerte y te encuentras a un tipo como este, que solo da, que eleva tu energía, se preocupa por la gente y te potencia. Yo tardé una semana en reaccionar, porque me arrolló en el rodaje y pensé: ‘Y ahora, ¿qué carajo hago?’. Yo no sé trabajar si no hago bromas, y durante la primera semana era él quien tomó ese rol. Después me inventé un personaje, lo saqué y recuperé terreno en el humor. Lo increíble es que todo esto se daba mientras rodábamos la historia de dos amigos enfrentados por el drama que sufre uno de ellos. Cámara por su parte señaló: “No recuerdo cuál fue la primera broma que hicimos, pero fue conjunta. Te miente: él no pasa ni cinco minutos desconectado. Menos aún una semana. Había un guion con diálogos preciosos, y charlamos mucho para ver si lo habíamos entendido de la misma manera. Cesc tenía las ideas tan claras, que hasta daba miedo”.

Por otro lado, otra de las claves del proceso preparatorio del actor que Cámara tiene como un insoslayable hábito es la toma de «notas de campo», al respecto manifestó:

No recuerdo cuál fue la primera broma que hicimos, pero fue conjunta. Te miente: él no pasa ni cinco minutos desconectado. Menos aún una semana. Había un guion con diálogos preciosos, y charlamos mucho para ver si lo habíamos entendido de la misma manera. Cesc tenía las ideas tan claras, que hasta daba miedo. En este mismo sentido Garín agregó: “Lo que ocurre es que en hay pocas manifestaciones artísticas tan claras basadas en el compañerismo como el cine. La interdependencia es necesaria. Nunca sabes quién te rescatará en tu día malo, pero alguien lo hará si has creado el clima adecuado. He estado en películas donde todos naufragamos, desde luego. El proceso para hacer buen cine se opone al que yo denomino el de ‘los actores consagrados’. Esos que van a sentar cátedra, y en realidad no enseñan nada. Se aprende de ir a aprender”.

Respecto del mito de que los actores argentinos son buenos, Garín señaló:

“Es muy importante recalcar que no siempre tienes ganas de ir. En fin, no todos somos iguales, y conectas más con unos que con otros. Y da igual la nacionalidad. Me parece imprudente esa generalización que alaba la “calidad de los actores argentinos”. A lo cual Cámara, por su parte, subrayó: “Bueno, siempre ha habido una admiración desde España hacia vosotros, y más ahora, con el enorme momento que vive el cine latinoamericano. Pero sobre todo, por lo que nos trajo la interpretación argentina. Yo valoro mucho, junto con su veracidad y con el uso de la psicología actoral para obtener trabajos más finos y reales, es esa parte de la falta de prejuicios con las emociones. Hemos pasado de los José Luis López Vázquez y aquella maravillosa generación que usaban constantemente las manos, hasta el polo opuesto. Ahora caemos en el método pasado por la trituradora de Brando, y todos queremos hacerlo pequeñito. Pues no, porque la vida no siempre es así. Y en cambio los argentinos, gracias a su falta de pudor, ahondan más en esa parte física. Hacen gestos. Es maravilloso. Y sí, a veces se pasan y se edulcoran, pero porque juegan en el abismo. Hoy encarnaríamos el personaje de Juan Diego en Los santos inocentes de otra forma, y es un error. Habría que mirarse más en el espejo argentino”.

Finalmente, hablaron acerca de la enorme identificación recíproca que existe respecto del cine para ambos realidades culturales, que se resume en una contundente frase de Javier Cámara: “Yo veía la pantalla y sentía que eran mis tíos, mi familia”. Y, en este sentido, Darín desataca que la clave está “en mostrar las vísceras”. Y respecto de si la clave esencia de la interpretación cinematográfica está en la sencillez -como decía Dustin Hoffman- el actor argentstino manifestó en relación al método de hace medio siglo, del cual hoy Hoffman reniega en pos de la sencillez, que “es imposible hacer de otra forma su Ratso de Cowboy de medianoche. Es una línea de acción que ha funcionado mucho”.

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