Allende y su laberinto: más que un (enorme) desafío actoral

Por Mario Lagomarsino Barrientos. ‘Allende y su laberinto’ es una película, no un documental cronológico, sobre lo que pasó en la casa presidencial de la calle Tomás Moro y en La Moneda.

Por Mario Lagomarsino Barrientos (desde Santiago de Chile)

Primero hay que precisar que Allende y su laberinto es una película, no un documental cronológico, sobre lo que pasó en la casa presidencial de la calle Tomás Moro y en La Moneda; que es distinta de las películas anteriores de Miguel Littín.

Littín conoció y estudió bien a Allende y como cineasta tiene licencias, cambia de momentos algunos hechos del día 11-09-1973, agrega otros sutiles homenajes, pone en boca de otros actores algunas frases para el bronce que Allende dijo ese inolvidable día y matiza el dramatismo con cosas cotidianas y piscas de humor atingente al momento, y enaltece la tragedia con el valor de los combatientes, espartanos chilensis, defensores de la república en ese momento (está pendiente la historia de los demás combatientes anónimos, de dentro y fuera de La Moneda, de la ciudad y del campo).

Nos muestra algo de la ‘historia’ vista por dentro y al mismo tiempo hace revivir, una síntesis de interacciones simbólicas de lo que estaba pasando que nos identifican y creo que siguen pasando, pues la figura de Allende sigue viviendo y creciendo en Chile y el mundo. Por lo que vimos y sentimos, una historia de amor cruzada entre varias historias de amor, entre las balas, las bombas y entre las traiciones que denuncia, tanto de los militares, como de algunos dirigentes de la propia Unidad Popular. Unas horas de incertidumbre, vacilaciones (que no fue nuestro caso) y certezas trágicas. Nos muestra algo de la historia de los errores mayúsculos que se cometieron durante el periodo que culminaron ese día, pero a la hora de las definiciones y de mostrar consecuencia, coherencia y consistencia, LEALTADES DESCOMUNALES de unos pocos, partiendo por la del mismo Allende, de los compañeros del GAP, de la Payita y los demás defensores de la casa de gobierno y los ministerios vecinos, de la familia de Allende, repartida entre la Moneda y la casa de la calle Tomás Moro, y de los combatientes anónimos y voluntarios de esos días.

Creo que esta película nos identifica en su tremenda emoción, conmoción, tensión, atención por lo humano en medio de lo inhumano. Creo que es una catarsis colectiva para nosotros y espero que aumente en marzo, cuando llegue a los cines; ahí veremos qué pasa en la cabeza, el alma y el corazón de las nuevas generaciones.

Considerando estos elementos, seguramente se me escapan otros muchos, creo que esta película es muy importante en la lucha del frente ideológico para la construcción alternativa del sentido común del pueblo. Podemos hacer muchas críticas a los actores políticos y sociales del tiempo de la Unidad Popular y al mismo Allende por sus errores, y a nosotros mismos (pese a que éramos muy jóvenes en esos días), pero creo que esta película también trabaja el mérito de lo sacrificial para abonar la lucha histórica de un pueblo. Así como está, creo que contribuye a fortalecer el símbolo del combate decisivo que Allende dio, donde la semilla que va a germinar primero debe morir, transformándose en energía y modelo de acción, razón y moral para las generaciones que vinieron, vienen y vendrán.

Es el liderazgo carismático (y algo mesiánico) de todos los tiempos que está en el sentido común de todos los pueblos. Aunque haya muchas críticas legítimas a su acción política, con Allende tenemos la épica simbólica de un Leónidas al mando de escasos combatientes como en la batalla del Estrecho las Termópilas. Sin Leónidas y su pequeño grupo de combatientes, sacrificados, no hubo Esparta y Grecia libres. Sin Allende sacrificado -en combate- y nuestros compañeros sacrificados desde ese día para adelante, no tendríamos la historia de honor (y también horror) que heredamos, ni las promesas que Allende dejó para quienes recogieron y recogimos las banderas que ellos llevaron por un tiempo.

¿Todo esto en una sola película? No, es parte de la historia republicana de Chile la que se muestra una parte que nos cambió la vida para siempre. Mis expectativas, y seguramente las de muchos, eran muy altas y no fueron defraudadas.

Trataré de describir este estreno del miércoles, 17 de diciembre 2014 en el histórico Teatro Caupolicán: Destaco la fecha porque hubo una sincronía potente de su estreno ante el pueblo chileno y el anuncio de reanudación de relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU; y el anuncio de alto al fuego unilateral de las FARC en beneficio del proceso de paz.

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Probablemente buenas noticias para América, ya veremos los detalles del diseño de estas acciones en sus desarrollos y consecuencias, espero que sean muy buenas. Cuando los pueblos no vencen terminan escogiendo lo menos malo; como dicen los estrategas negociadores: no existen las victorias ni las derrotas absolutas; esta película es un buen ejemplo de un combate más en el frente ideológico, en el corazón del pueblo, y creo que se gana; la frase ‘la lucha continua’ no es retórica, es la realidad.

He revisado la reacción de la prensa sobre este estreno y la verdad es que hoy, 19 de diciembre, solo hay algo en los medios electrónicos. Una de dos: cerco o bloqueo informativo, o están asimilando esta tremenda película… o no les importa … Lo dudo. Vista con atención, creo que nadie puede negar la calidad y conocimiento que de primera fuente Littín tiene de la historia contemporánea de Chile y el mundo; y a ojos de quienes tratamos de mirar para adelante puede aportar a la causa del pueblo y de los pueblos que también lo ven como un líder con mensaje vigente. Ayer, sólo la radio de la U. de Chile y otro medio hicieron una nota de ella. Hoy comienzan a aparecer algunas más, más abajo los links. (Ese día, invitamos a un joven amigo cubano, que estaba muy impresionado de esta vivencia directa con el pueblo chileno presenciando esta épica compartida con Cuba; que ellos, como ciudadanos comunes y corrientes de las nuevas generaciones, conocen poco, casi solo lo que les enseñan en las escuelas. Ahora tiene una visión ampliada del rol de sus compatriotas de esos años en la historia de Chile).

Bueno, vamos al teatro: Lo que pasó es cultura de izquierda contemporánea. En el primer rato del acto de estreno cantaron los Inti illimani, demás están los comentarios de su importancia en esta historia (si desmerecer a todos los demás artistas que aportaron a la causa). Hubo los saludos y elogios mutuos entre Littín y los cantantes y así se calentó al público, hubo algunas consignas, iniciadas por algunos jóvenes de la JS que llegaron con su bandera. Después hicieron pasar al escenario algunos de los trabajadores claves de la película: técnicos directores de fotografía, cámaras, música, producción, postproducción y algunos actores.

Littín, en el escenario, hizo los reconocimientos del caso, los elogió y comentó brevemente sus aportes (incluyendo a su hija productora, parte de este equipo). Por supuesto que los aplausos mayores fueron para Littín y para el actor Daniel Muñoz, que personifica a Allende ¡muy bien! Littín y Muñoz aclararon, más de una vez más, que el arduo trabajo actoral y de dirección que hicieron fue para la interpretación de Allende, no su imitación. Y, a mi manera de ver ¡caramba! que lo lograron contundentemente.

Seguramente hay y habrá muchas lecturas, pero muchos de los estábamos presentes, y vivimos la historia de esos días a concho, en primera persona, somos jueces severos en estos asuntos. En el mismo rato, la empresa dueña del Teatro, los premió con un Caupolicán de bronce. La hija de Littín leyó una carta de saludo que envió la Bachelet y se destacó la presencia de un par de sus ex ministros más jóvenes (de Interior Rodrigo Peñailillo y de Cultura Claudia Barattini), también asistió el viejo Sergio Bitar y otros.

No hubo pifias para ellos, cosa que pasa en otras partes y momentos, eso muestra el tipo de público presente: vinimos a ver una obra de cine, no a un mitin político; y eso habla bien del evento, de la película.

No sentimos el tiempo que pasó y, aunque conocemos muchos detalles de lo acontecido, fue impactante. Cuando terminó la película, después de un silente momento de recuperación emocional, mientras una pareja de jóvenes cantaba dulcemente una canción para el alma, comenzaron los merecidos y fuertes aplausos, de pie. Casi nadie se fue ese rato. El clima emotivo fue muy fuerte, no podía ser de otra manera para un público allendista, compuesto en su mayoría, al menos en la galería donde estuvimos, por jóvenes de 25 a 45 años; después, los menos, algunos viejos de bastones de más de 80 a 90 años acompañados de sus nietas o nietos; y algunos de nuestra edad, que tenemos barbas blancas, que nos reencontramos, una vez más en abrazos, esta vez satisfechos; creo que eso sentía ese pueblo que presenciamos este estreno.

Ficha Técnica

– Guión y Dirección: MIGUEL LITTIN
– Elenco: DANIEL MUÑOZ – ALINE KUPPENHEIM – HORACIO VIDELA JUVEL VIELMA – GUSTAVO CAMACHO.

Una Co producción Chile – Venezuela (ML FILMS, LA TAGUARA FILMICA
FUNDACIÓN VILLA DEL CINE).

– Producción Ejecutiva: CRISTINA LITTIN Producción Ejecutiva: GABRIELA G. FUENTES
– Dirección de Fotografía: CRISTIÁN PETIT-LAURENT
– Dirección de Arte: YURUANI RODRIGUEZ– SEBASTIAN ACCORSI
– Montaje: RODOLFO WEDELES
– Música: JUAN CRISTOBAL MEZA
– Diseño de Sonido: MARCOS DE AGUIRRE
– Post Producción: FILMOSONIDO

CNTV – CNCA – IBERMEDIA – MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA CULTURA – CNAC.

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*Mario Lagomarsino Barrientos, es sociólogo.

1 thought on “Allende y su laberinto: más que un (enorme) desafío actoral

  1. Es tan bueno el recordar, dicen que es el acto de volver a pasar por el corazón un mismo hecho…

    Quizás es el mejor homenaje que podemos dar a Allende y a aquellos que estuvieron allí ese día.
    RE CORDIS, gracias Lagomarsino.

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