Imágen del diablo en el carnaval de Weil der Stadt/ Foto: © Steffen Ramsaier

El diablo y la para-teatralidad en la fiesta popular catalana

Por Eduard Boada i Aragonès (desde Catalunya). En la cultura tradicional de la Catalunya profunda existen una serie de expresiones…

Insertas en la cultura tradicional de la Catalunya profunda existen una serie de expresiones que podríamos calificar de para-teatrales. Expresiones envueltas en una dramaturgia espacial espectacular de fuerte contenido estético, tanto que las emparenta decididamente con el pasacalle y el teatro callejero y, en definitiva, con los orígenes del teatro en esta parte del mundo, ad portas a la iglesia y a la religiosidad popular a partir de dispositivos medievales como los autos acramentales o auto de reyes, por ejemplo.

Una de estas manifestaciones es el Ball de Diables (Baile de Diablos), que aun, pese a su remoto origen, goza de una fuerza y salud impresionante en el marco de las fiestas tradicionales, en donde cobra especial relevancia el símbolo hegemónico del maligno.

La siguiente crónica, a través de un caso de posesión diabólica del poblado catalán de Mont-roig, otorga algunas pistas respecto de las profundas causas (histórico-antropológicas) que explican, de algún modo, la presencia diabólica en la cultura ancestral de la vieja Europa y en tan singulares manifestaciones para o preteatrales.

UN CASO DE POSESIÓN DIABÓLICA EN EL MONT-ROIG DEL SIGLO XVII

Por Eduard Boada i Aragonès (desde Catalunya)

A finales del siglo XVII -probablemente en 1686– el padre franciscano Antoni Llinàs conjuró en la localidad tarraconense de Mont-roig del Camp a la mayordoma del rector Roc Hortoneda, que estaba endemoniada. El hecho lo recoge Joan Papió, franciscano nacido en Riudecanyes en 1696, en el libro El Colegio Seminario del Arcángel San Miguel de Escornalbou, editado en 1765. Joan Papió era doctor en teología y filosofía, y ejerció como profesor en la universidad de Cervera, donde fue vice-canciller. En su estancia en el colegio de misiones de Escornalbou, muy cercano a Mont-roig, ejerció de escritor del seminario (1747-1769).

No nos consta ni el nombre de la mujer poseída, ni del reducido grupo de personas que presenciaron los hechos, cosa lógica en tratarse de un acto reservado que -por otra parte- el padre Papió recoge más de setenta años después. A pesar de todo, si que podemos contextualizar a dos de las personas que tomaron parte activa en aquel exorcismo: Antoni Llinàs y Roc Hortoneda. El misionero franciscano Antoni Llinàs Massanet nació en la localidad mallorquina de Artà el año 1635. Fue uno de los fundadores del colegio de misiones de Escornalbou y enseñó teología en México, dónde fundó un colegio de misiones y murió. Llinàs predicó en diferentes localidades del área de influencia de Escornalbou.

Tenemos constancia de que el mismo año en el que se fundó el colegio de misiones de Escornalbou (1686) predicó misión en el mismo Mont-roig y en otras poblaciones, entre las cuales Falset, Riudoms, Vilanova, Riudecanyes y Reus. También tenemos constancia de una misión predicada en Cambrils en el año 1689. Se le han atribuido diversos milagros y prodigios, por lo que fue venerado y se lo representó abrazando una cruz. Por otra parte, Roc Hortoneda nació en Cornudella y fue rector de Mont-roig entre 1681 y 1711, año en que fundó el beneficio de la Purísima Concepción. Roc Hortoneda también ejerció como notario –tenemos constancia de ello en 1700, aunque no siempre realizó este trabajo–.

Imágen del diablo en el carnaval de Weil der Stadt/ Foto: © Steffen Ramsaier
Imágen del diablo en el carnaval de Weil der Stadt/ Foto: © Steffen Ramsaier

Pero vayamos ya a la descripción de los hechos que nos relata Joan Papió:

«Tenia el Cura de la Villa de Monroitg, llamado Roque Ortoneda, la Casera obsessa, y estava molestadísima del Demonio. Llamò el Cura al Ven. P. Antonio Llinas para el remedio de ella, y comparecido el Varon de Dios, tomò la cabeza de la muger, inclinòla sobre su pecho, en presencia del Cura, y otras personas, y le dixo:’Hija el Demonio no saldra, pero no te atormentarà mas’. Cosa rara! Asi fuè, pues sobreviviò muchos años, pero sin molestia alguna del Demonio”.

Este texto no nos describe el rito del exorcismo como tal, ya que el padre Llinàs se dirige a la mujer endemoniada y no directamente al demonio. Probablemente si que se debió realizar un exorcismo litúrgico, ya que el hecho de que el mismo rector acuda al propio padre Llinàs nos hace pensar que el caso no debió de ser pasajero, al contrario, debería de ser lo suficientemente importante como para llevar a cabo los diferentes conjuros y oraciones que conforman el rito del exorcismo. A pesar de todo somos conscientes de que este fragmento no nos permite por si solo estudiar con la profundidad que se merecería este caso.

El texto nos dice que a pesar de que el Diablo no fue expulsado, no volvió a molestar a la mujer. A continuación el padre Papió afirma: “Cosa rara!”, efectivamente, lo extraño del caso es que a pesar de no poder expulsar el demonio, este no atormentó nunca más a la mujer, triunfando el bien sobre el mal.

De llevarse a cabo un exorcismo, este –a pesar de la autoridad del padre Llinàs– podría no haverse realizado con pleno éxito (“Hija el Demonio no saldra”), obteniéndose de todos modos un resultado positivo para la mujer: “no te atormentarà mas” y “sobreviviò muchos años, pero sin molestia alguna del Demonio”. Es esta última frase la que nos daría la confirmación de que la mujer estuvo realmente endemoniada y no padecía una patología psíquica, ya se si así hubiese sido esta se hubiese cintinuado manifestando con posterioridad a la intervención de Llinàs.

Tampoco parece que, a pesar de que se habla de obsesión se haga referencia a una circumdatio (acoso del Diablo sin posesión) ya que como hemos visto se acudió a un especialista y se habla de que el Demonio no saldrá. En caso de circumdatio normalmente esta desaparece con la práctica de una vida espiritual.

Los exorcismos se llevan a cabo en secreto, delante de un reducido numero de testigos y a su vez son muy inusuales. Estas tres características motivan que les envuelva un hasta cierto punto lógico halo de misterio. Este caso ha llegada hasta nosotros como un caso milagroso obrado a través del padre Llinàs, por tanto lo que el escritor considera importante no es la posesión en si, sino la glosa de la vida, obras y virtudes del franciscano mallorquín Antoni Llinàs.

* Eduard Boada i Aragonès es historiador.

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