Bienvenido a Chile atendido por sus propios zombis

Por Andrés del Bosque (desde España). La resurrección a través de la risa y la carcajada como resistencia conforman una máscara optimista de la comedia que tiene hondas raíces populares.

Por Andrés Del Bosque (desde Madrid, España)

A propósito del día de muertos quiero agregar
a ellos esta
entidad de muertos-vivientes que ellos
también insinúan en sus reflexiones. Esta
categoría de la no-existencia que son los
zombis. Salud , Risa y Amistad
amor
amor
amor
amor
salusalusalusalucita

La resurrección a través de la risa y la carcajada como resistencia conforman una máscara optimista de la comedia que tiene hondas raíces populares. Tras esta máscara de Comedia Humana hay una más pequeña, la pequeña máscara roja del clown, del tony, del payaso, que no es lo mismo, pero es igual. El estado de gracia del clown anuncia la caída de todas las máscaras y va acompañado de lo que en jerga de saltimbanquis llamamos el flop, el fracaso. El cómico prepara sus rutinas y a cada chiste, a cada mueca a cada gesto ridículo corresponde una risa, una sonrisa y una carcajada del público, pero, ¿qué ocurre cuando lo que ha preparado no hace gracia, y hay un silencio en la audiencia que se corta con tijeras? Hay solo dos posibilidades: O aparece el tony-payaso que lo habita, ó «usted se va a la putacalle señor comediante». El Clown resiste con su tierna humanidad, resucita de entre las cenizas del fracaso rotundo para proponer una ilusión cómica aún más desternillante, el cómico mediocre rezonga y le echa la culpa al público, al electorado, y se va a su casa a preparar sus nuevas mentiras para hacer reír.

Es decir, son dos procesos de recreación distintos, uno tiene que ver con la resurrección y el otro con la zombificación. Uno no ignora el fracaso y recompone la gloria de la carne, mientras el otro pretende componer su éxito relativo alimentando su putrefacción con la carne de los vivos.

Es optimista decir “Chile, levántate, tú puedes”, pero decir “Chile, levántate si puedes” es mas cercano. Lo primero lo podría decir Obama a un Lázaro que se levanta de entre los gusanos, lo segundo lo diría con ternura el padre amoroso a su pequeña hija que aprende a andar. Chile se la puede.

No veo tan claro, desde aquí, que Chile este siendo gobernado desde el timón de la nave de los resucitados , observo más bien una nave nocturna sobrevolando el territorio nacional y anunciando que: solo los santos y los muertos no tienen conflictos de intereses. Y por lo tanto sin conflictos de intereses y sin moral alguna, agrego, los muertos pueden robar, asesinar y alimentarse de los vivos. Observando en el cielo el vuelo rasante de los especuladores y los fondos buitres (hedge funds), viendo en los ríos y los mares las factorías pirañas y oliendo desde las tumbas agrietadas la cercanía de los zombis, no nos queda mas remedio que reírnos a mandíbula batiente para espantar el miedo y reconocer el flop, el fracaso de nuestras ilusiones e identificar con humor a los podridos.

Ya no es tan fácil, porque la corrupción se ha expandido por todo el cuerpo social. Los virus han cambiado de signo, los concertados son seres mutantes, los camaleones virales demócratas y cristianos juegan a estar a la izquierda de la derecha y a la derecha de la izquierda Solo nos queda, con una sensibilidad alejada de todo veneno y narcótico, oler de lejos a los putrefactos para no contaminarnos. Por qué… ¿Cómo explicamos al resto de la Humanidad que la locomotora que gobierna nuestros destinos cobija en sus calderas los rescoldos del pinochetismo?

Pensarán desde lejos que nos hemos vuelto zombis. Que no escarmentamos. Por lo menos desde España con el juez Garzón que tuvo en jaque a Pinochet (y que ahora esta casi en jaque mate) resulta poco comprensible esta resurrección de la derecha post pinochetista en Chile. ¿Qué broma es esta? Intentaremos explicarlo de esta manera: No se trata de una resurrección sino de una zombificación. Los procesos de recreación de la vida son distintos para los perpetradores y para las víctimas, para los gobernantes y los gobernados, para los elegidos y los electores. No hay resurrección de Pinochet hay zombificación del pinochetismo. Los Aparecidos se levantan de sus tumbas. Vamos a distinguir.

Tal vez la cooperación militar de Chile con Haití y la proximidad temporal de ambos terremotos hayan producido ciertos vínculos secretos y especulaciones mágicas.

¿De qué hablamos cuando hablamos de zombis?

Gracias a las investigaciones de Zora Neale Hurston y, especialmente, las de Wade Davis, sabemos que la zombificación de un ser humano se provocaba mediante las prácticas haitianas de vudú utilizando una combinación de tetrodoxina (o veneno de pez globo) y de un extracto alcaloide de la planta de estramonio, que posee propiedades disociativas (Davis, 1985: 23). Al ingerir este compuesto, quedan suprimidas todas las funciones volitivas, aunque el sujeto retiene su capacidad motriz, así como un estado superficial de conciencia que le permite seguir órdenes (algo que nos recuerda a los métodos empleados por Hasan Ibn as-Sabbah y su secta de asesinos). La ingeniería del consentimiento, como la llama Chomsky, no consiste en someter tu voluntad, sino en controlar tu subjetividad para que desees libremente el bienestar de quien te controla y te somete. No confundir la risa de las cosquillas con el cosquilleo que adormece.

En la práctica del vudú se hacía beber a ciertos seres humanos el compuesto descrito antes, con el objeto de convertirlos en esclavos. La idea de una criatura sin mente gobernada por la voluntad de su maestro se acerca, a la estupidez del estupefaciente, es decir, a la realidad histórica del zombi, y ése es precisamente el tipo de zombi representado en La legión de los muertos sin alma, (White zombie, 1932) una película que produjo en Federico García Lorca gran impresión en la época de la pre- guerra civil española cuando escribió La Casa de Bernarda Alba. Se trataba de una película de Béla Lugosi que tiene la peculiaridad de ser la primera obra de ficción en que aparece un zombi denominándoselo como tal.

En esta primera distinción vemos como se somete la voluntad de los seres humanos reduciéndolos a zombis. No es desde luego una visión muy optimista en torno a la capacidad de resistencia a través de la risa de los vivos frente a la muerte putrefacta. Pero es cómico grotesco y obsceno ver a nuestros gobernantes desprovistos de su aura augusta y de su auto-coronación heroica para observarlos en su dimensión de cadáveres que se alimentan de los vivos. Es magnifica la visión que nos entrega Saramago de un Herodes con el sexo agusanado, en su Evangelio según Jesucristo. Es hoy una blasfemia la sola imagen de la sacrosanta jerarquía de legionarios de cristo o del Opus rodeados de niños. Con este presente pedófilo ciertas corruptelas se ven mas claras. El Guasón sobrevolando Talca y Dichato sería como el Príncipe de las Moscas en el pudridero.

En fin, constatamos que nos gobierna un Gabinete ministerial similar al gabinete del Doctor Caligari (la película de Robert Winie), que nuestros desfiles, serán como la Friks Parade o Desfiles de los monstruos de Tod Browning. Y nuestro bicentenario tendrá un monstruo bicéfalo para celebrar la alternancia en el poder que nos recuerda que entre dos cefaleas o dolores de cabeza no tenemos mas remedio que aspirina o mejoral. ¿De qué nos reímos? Más sátira y menos payasadas nos enseña Darío Fo.

En las películas de George A. Romero (Los muertos vivientes 1968) empezamos a entender como se extiende este reinado de los zombis a través del contagio. En el film, un ser humano no se convierte en zombi mediante un acto de dominación, sino como consecuencia de la cadena trófica; dicho de otro modo, a pesar de estar muertos, los zombis necesitan alimentarse para sobrevivir y el componente primario de su dieta es la carne humana. Al ser mordido por un zombi, el humano se convierte, a su vez, en uno de ellos. El zombi de George A. Romero no es, por tanto, una metáfora del poder, sino una metáfora de la condición humana: al seguir un mero instinto de supervivencia desprovisto de conciencia moral, el ser humano (y el zombi) extiende este mismo comportamiento hacia sus semejantes, que lo imitan perpetuando un modo de vida amoral, deshumanizado, corrupto y mecánico. Todo hombre tiene un precio, cada voto se puede comprar. La conciencia se cotiza a la baja en el mercado. La ignorancia abunda. Contagio.

Así, el saqueo económico a las empresas del Estado de Chile (ver María Olivia Monckeberg) ofrece un modelo para el saqueo injustificable de los supermercados durante el reciente terremoto. Contagio pánico. Así nos explicamos la cohabitación entre los destacados políticos de la Concertación que se han hecho comensales de los banquetes malolientes del convidado de piedra. El ilustre fantasma, el ladrón vitalicio preside la mesa, riámonos sin engañarnos. El hombre de confianza de la CIA, Mr. Asset, prepara la dieta de cadáveres y se le ha confiado el menú de la seguridad nacional. Se me ponen los pelos de punta y sonrío. Paz Ciudadana.

Si pensamos que todos los políticos son corruptos, que todos roban, que no hay otra alternativa para los gobernantes que ser putrefactos, entonces da lo mismo que gobiernen unos que otros, la derecha o la izquierda, los muertos o los vivos. Si el presidente es dueño de la segunda televisión del país que no ha vendido, si acaba de lograr más de 1.000 millones de dólares por la venta de su paquete del 26% en la línea aérea nacional. Si su declaración de intereses y patrimonio señala su participación en 25 sociedades, tendrá necesariamente que declarar que: solo los muertos no tiene conflictos de intereses. Esta ideología muerde y contagia envenena y penetra, a través de la ignorancia, el alma nacional.

Esto explica el triunfo de la muerte, de los zombis, en mi querido chile bicentenario, así con minúscula, con la ternura de un país joven, con la ingenuidad de quien reconoce el profundo fracaso de sus sueños (el flop), con el espíritu del gásfiter chasquillas siempre optimista para arreglar con la pico de loro, lo que haga falta, con la pequeña nariz roja de la borrachera dionisíaca, con la befa descarnada dirigida hacia los consumidores muertos de carne tierna, con todo ello y la risa del payaso, podemos descomponer el consorcio de los podridos para recomponer, recrear y resucitar el reinado de la vida. He aquí un programa cómico muy divertido para payasos, bufones y saltimbanquis.

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Como legítimos herederos del Loco de carnaval, de la Idiotez divina, y de la estupidez del Bobo que pone el mundo al revés debemos de aclarar de qué estamos hablando cuando hablamos de estupidez. Es difícil entender a un grupo de feministas sometidas por un hombre, a una tribu de seres vivos tener de jefe a un muerto, a un país de pobres gobernado por el hombre al que ellos mismos han enriquecido. Como entender que un pueblo torturado, saqueado y hecho desaparecer lleve al poder a los herederos de sus propios verdugos. O somos visionarios o estúpidos.

Sin embargo estas paradojas son posibles y parece que fueran obras de la estupidez. Es esta estupidez de los zombis la que nos interesa ahora, es en cambio la idiotez del Loco la que mas tarde referiremos. Distingamos y empiezo por explicar la estupidez de los zombis. De allí viene el nombre de este prólogo.

Una de las características de los zombis es que se mueven como narcotizados por estupefacientes. La tercera ley fundamental de la estupidez humana según Carlo M. Cipolla, profesor emérito de historia económica en Berkeley dice:

«Una persona estúpida es quien causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener por ello ninguna ventaja para sí o sufriendo directamente una pérdida por ello. Una parte de los chilenos zombis des-concertados desarrollaron objetivos personales, cada uno de los cuales dañaba a los otros y así mismo. Los chilenos zombis tienen en común con los zombis tradicionales una aparente incapacidad de entendimiento y de voluntad que se extiende por una ley transitiva de imbecilidad propagada por la prensa y la televisión en manos de los muertos vivientes».

Otra ley es la de agregación preferencial es que mientras mas alto sea el número de imbéciles mucho más se sumaran a la causa.

Un chileno zombi se vuelve agresivo con quien intenta explicarle que tiene un comportamiento de zombi. Alza el tono de voz y recubre de insultos a quien tiene delante, porque no quiere que le contradigan ni descubrir su verdadera naturaleza. No tiene ideas ni opiniones solo profundas convicciones .Tiene solo memoria inmediata y mira solo al futuro, no quiere oír hablar del pasado. Es un depredador social que pertenece a la categoría de los pillos que posan de tontos. Es un Atila, por donde pasa no crece mas la solidaridad ni se desarrolla el conocimiento, ni crece más la hierba.

El chileno-zombi es un camaleón que se mimetiza entre sus vecinos que aun no están infectados, entre sus familiares entre sus colegas de trabajo. Los chilenos zombis votan siempre por los partidos que les ofrecen la seguridad de seguir haciendo solo lo que les conviene, son las metástasis del país, de la libre información y de la salud. Ellos no se rendirán jamás. Pero nosotros tampoco.

Hace falta llamar a la estupidez por su nombre. Alguien que no aprende es un mal estudiante. Is a bad student dice el maestro Philipe Gaulier. Con ese sentimiento de malos estudiantes, de bad feelings, empieza a aparecer el clown. Aceptando ese flop, ese profundo fracaso, es que aparece la tierna humanidad, un niño que no tiene gracia y que sin embargo esta feliz con sus chistes malos. Demasiado tiempo se nos ha vendido la pomada del chileno ingenioso y bueno pa’ la talla. He visto a mis vecinas en medio de las protestas del ochenta preparando un consomé con sus propias lágrimas.

Hay que reconocer cuando las cosas no hacen ni putagracia. De ese flop nace la risa de la resurrección de la que nos habla mi amigo. Y no de aquella risa demasiada optimista, más parecida a la histeria ante la catástrofe, que a otra cosa. Lo que estamos viviendo es serio y por eso vamos a reconstruir, a reparar y a corregir con la ternura, la risa y el amor. Esto es lo cómico y lo cósmico. Esta es nuestra tragicomedia.

Resistir una dictadura brutal y un enemigo claro, con ollas comunes, vicarías de la solidaridad, redes sociales, con alegría y risa contra el dolor, es una cosa, resistir una dictablanda que ha infectado el tejido social y que se presenta bajo la máscara simpática del que apuesta y gana es otra distinta. Ya no es solo la risa burlesca del bufón, es también la risa que empieza por reconocer nuestro propio flop, nuestro propio fracaso, la risa del clown, del tony payaso. En esta frontera entre el clown y el bufón esta la cuestión. Una risa que descompone la distopía de los zombis para recomponer y reconstruir una Utopia: La República de Jauja.

Cuando el que más ríe es el Guasón no basta con reír. Esa risa no viene del paraíso sino del paraíso fiscal. No era esta la «alegría» que estábamos esperando. Vendrá una carnavalización continua de la vida promovida por los medios masivos de comunicación que sin duda son instrumentos de control social y basados principalmente, en lo chistoso en lo ridículo, en el olvido y en la diversión. Para apoyar el mundo de los negocios, no hay mejor negocio que el espectáculo y ojalá sea cómico: Panis et Circenses.

No digamos con acento trágico que «No Pasarán», digamos más bien que ya pasaron estos aparecidos y que seguirán pasando camino del cementerio que es de donde salieron y a donde tienen que volver. El Dante Aligeri puso al Papa en el infierno. Modestamente, ponemos a estos zetas (zombies), saliendo de entre las grietas que abrió el terremoto, como la procesión de un corpus corrupto. Y cuidado que son zombies de segunda generación, muy rápidos, muy listos, muy vivarachos. El Desfile putrefacto de los masters de Harvard. Los albaceas y testaferros invisibles del banco Riggs.

Todo lo que necesita un gobierno autoritario es un buen terremoto y una buena reconstrucción para poner en pie el «anciano régimen», el orden de los vejestorios disfrazados de galanes de teleseries y de estrellitas jóvenes de pasarelas. No hay nada nuevo bajo el puente, no nos engañemos. La procesión de los Zombies is here.

¿De qué se ríen hoy día los albañiles, la dueña de casa, los poetas populares, los cantantes de micro, los sobrevivientes de nuestro Chile zombificado? Sabemos de que se ríe el Guasón. Si no se ríen ellos… ¿Quién entonces? Pero los putrefactos ya no dejan ver el bosque, ya no dejan saber de que se ríen las calacas. Las calaveras descarnadas de la muerte popular mexicana, compiten con el Halloween. La sana risa de la danza macabra, con música de atambores, atabales y los vientos de resurrección de Holbeim, se confunden hoy día con la carcajada siniestra del Guasón rodeado de los zombis.

Pero, ¿quiénes son los zombies?, estará preguntándose el lector curioso que ha llegado hasta aquí. Si lo supiéramos no estaríamos tan inquietos querido amigo. No podemos dar un solo nombre como usted puede ver. Han penetrado la alta magistratura, las fuerzas armadas, la jerarquía eclesiástica, han llegado al gobierno, son dueños de todo, solo les faltaba el poder político y los zetas los han elegido. Puede ser tu vecino, tu hijo, tu mujer, los difuntos ya están lanzados al saludable deporte de devorar a los humanos sobrevivientes.

Para responder en parte su pregunta y satisfacer su hambre intelectual manténgase distante amigo equis, permítame llamarlo así para no llamarlo amigo zeta, manténgase distante y distanciado y mire las cosas desde el lugar donde escribo. El juez Baltazar Garzón, antes mencionado por mí, recordara usted que es el juez que puso en jaque a Pinochet en la clínica de Londres; este notable juez español se declaró competente hace muy poco para exhumar algunos cadáveres, e investigar los crímenes del franquismo de acuerdo a las querellas presentadas por asociaciones de descendientes de las víctimas y desaparecidos de un régimen que presuntamente exterminó y elimino sistemáticamente a un grupo social. Es decir por un genocidio, un crimen de lesa humanidad. Un crimen que no prescribe.

Foto: info-caotica.blogspot.co
Foto: info-caotica.blogspot.co

Por otra parte, este mismo juez investiga una de las mayores tramas de corrupción política de la democracia española, que implica a altos cargos y nada menos que al tesorero del Partido Popular Luis Bárcenas quien acaba de dimitir al partido y a su cargo como senador. La corrupción en el financiamiento de los partidos políticos alcanza de lleno al Partido Popular (PP) de la derecha conservadora.

La querella contra el juez Garzón la suscriben dos asociaciones de ultraderecha: Falange Española y El Sindicato Manos Limpias. Piden 20 años de inhabilitación para el juez que puso en jaque a Pinochet e investigó los crímenes de la dictadura argentina y chilena. Se le acusa del delito más grave que puede cometer un juez: prevaricación; por haberse saltado a la torera La ley de Amnistía de 1977 en virtud de la cual se perdonan sin olvidar todos los delitos cometidos por el franquismo anteriores a esa fecha.

Donde el juez de la Audiencia Nacional (Luciano Varela, quien encausa al juez Garzón) ve prevaricación, hay en realidad un debate jurídico: el de la restricción de las leyes de amnistía o punto final para juzgar los delitos de barbarie, según señala la Comisión internacional de juristas (CIJ), El juez Zaffaroni de la Corte Suprema de Justicia argentina, Amnistía Internacional, Centro Internacional para la Justicia Transicional, Comisión Colombiana de Juristas, Human Rights Watch, Clara Bayarri, magistrada de la Audiencia Nacional de España, Jueces para la Democracia y Unión progresista de Fiscales de España y un creciente movimiento ciudadano que vincula claramente la persecución de los corruptos que adelanta el Juez Garzón con la querella criminal. Ahora lo acusan de intentar escamotear la Ley de Amnistía del 1977, cometiendo delito de prevaricación ¡por haberse declarado competente para exhumar cadáveres (entre ellos el de Federico García Lorca) e investigar los crímenes perpetrados por el franquismo!; que tratándose de restos de desaparecidos no prescriben- según la doctrina ampliamente discutida cuando Garzón detuvo a Pinochet en The London Clinic.

La pregunta que encabezaba la prensa española de entonces era: ¿Valen menos las víctimas de Franco que las de Pinochet?

La resurrección de los muertos de la que nos habla Maximiliano es la alegre danza de la anciana Baubo y el jolgorio que propone su sonrisa vertical, capaz de espantar la depresión de la misma Demeter y animarla en la búsqueda de su hija desaparecida por el rapto de Hades. Esa risa carnavalesca que trajo tanta luz en medio de la sombría dictadura. Como la risa, depende tanto del contexto, quisiera situar su lectura desde la perspectiva actual de una dictablanda presidida por El Guasón con su Gabinete del Doctor Caligari apoyados por millones de zombis en permanente expansión y crecimiento. No es peor ni mejor que aquella época oscura, es simplemente una «transición concertada».

El «ladrillo» de los Chicago Boys llegó después del electroshock contundente del Golpe Militar del ’73 que dejo a la población en estado de coma, sin parlamento, reseteados y dispuestos a acatar la reducción del gasto social, las privatizaciones, el saqueo al estado y la aniquilación de sindicatos y muchísimo más. La reconstrucción 2010 viene de la mano de los masterizados de Harvard después de un terremoto que ha dejado el espíritu temblando, es posible que se desate una corrupción política de la mano de la económica que se traduzca en una privatización total del Estado.

Chile atendido por sus propios dueños. Los que deben ser servidores del estado pasan ser los “dueños” de los servicios públicos y convencen a los ciudadanos de lo inofensivo del proceso. La ingeniería del consentimiento a través de los mass media. La corrupción es el instrumento idóneo para el crimen organizado y alcanza las instituciones financieras, políticas y judiciales que son tentadas a obtener ganancias de niveles muy superiores a los que son alcanzables con actividades legales. Mete la mano al bolsillo y se te llenara la cara de risa. Que no se hable de corrupción no significa que no exista, sino que los piratas han cambiado la bandera de calaveras por el maletín de ejecutivo y el computador. Han conseguido un nuevo triunfo: que se deje de hablar de ellos.

La corrupción es un bacilo que viene de lejos y que esta conociendo ahora como cualquier sistema infeccioso su eclosión purulenta. La enfermedad se hace incurable si se desconoce su origen, por esto los zombis no tienen memoria, tienen vocación de olvido. No se reconocen vínculos entre un gobierno y otro, entre una gestión y otra. Transición concertada. Borrón y cuenta nueva. «Una nación empieza a corromperse cuando se corrompe su sintaxis», nos enseña Octavio Paz. El orden violento y dictatorial destruyó nuestro discurso de nación y aún seguimos balbucientes sin distinguir entre héroes y villanos. Entramos al bicentenario con dislexia.

Será la idiotez del loco de carnaval que es capaz de reírse de su propio fracaso la que nos permita sobrevivir sin ser contagiados por los zombis. Por que el loco nunca le echa la culpa al empedrado. El clown reconoce el flop, y se ríe de su propio fracaso. No busca la corrupción en los otros, la reconoce en si mismo y la expulsa una y otra vez a carcajadas como si fueran demonios. Pero también se burla sin piedad de las falsas jerarquías, de la risa de las hienas, de la máscara de comedia que oculta en lugar de desvelar. Es el bufón que espera que su parodia fulmine de un ataque al corazón al Rey usurpador, al Tío de Hamlet.

La Risa de la que nos hablan los autores, es aquella que proviene del corazón y del ingenio, tal vez yo solo entorpezco un poco su discurso profundamente gracioso; pero lo hago para provocar el estudiado efecto de las damas bellas que se saben rodear de primas feas para lucir mejor. Poner al lado de resurrección la desagradable corrupción y advertir que la risa resucita de entre las ausencias, es afirmar que la risa suscita y resucita no solo a los justos, aún desaparecidos, sino también a desajustados zombies aparecidos. Tal vez chirrían los goznes en las puertas de los Misterios eleusinos con semejantes despropósitos; más considerando que nuestro famoso «milagro económico» chileno ha sido remecido desde la tierra con la vergonzosa desigualdad social, me ha parecido justo presentar estas imágenes de corrupción zombificante, sabiendo que la palabra viene del latín Corrumpere que significa sobornar, falsificar, dañar y echar a perder.

Y que estando formadas por dos raíces latinas Cor y rumpere que significan corazón y romper, es justo y necesario decir que Corrumpere, significa para los romanos romper desde adentro: ROMPER EL CORAZÓN. Y viendo lo visto y lo que nos espera, los invito a participar activamente en este viaje al país de la risa encarnando la inocente lectura del payaso y contando la descarnada mirada del bufón, con el fin de divertirnos y reparar el alma y llenar de risa y ternura el corazón. Bienvenido a Chile atendido por sus payasos.

Prólogo y epílogo, es decir, debut y despedida: Un prólogo que se quedó sin libro que prologar.

Madrid. Lunes 26 de abril del 2010.

*Andrés del Bosque es actor, director y dramaturgo (chileno-hispano), licenciado en dirección teatral, máster y doctor (c) en artes escénicas con su tesis “En busca de la risa perdida. Aportaciones del clown a la teatralidad” por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

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