El papel de la risa en la construcción de la Paz

Por Andrés del Bosque (desde Manizales, Colombia) ¿Puede jugar algún papel la risa y los bufones en la construcción de la paz? Aristófanes creía que si. En su comedia La Paz, Trigeo el héroe cómico parte montado sobre un escarabajo que amasa bolas de desperdicios hacia el Olimpo con el fin de mediar ante los dioses y conseguir que la Paz

Por Andrés del Bosque (desde Manizales, Colombia)

¿Puede jugar algún papel la risa y los bufones en la construcción de la paz? Aristófanes creía que si. En su comedia La Paz, Trigeo el héroe cómico parte montado sobre un escarabajo que amasa bolas de desperdicios hacia el Olimpo con el fin de mediar ante los dioses y conseguir que la Paz sea liberada de quienes la tienen secuestrada. Ese misterioso animal cropolálico o comemierda para decirlo en términos de poesía popular nos empuja hacia la escatología, es decir hacia los fines últimos de las cosas.

Eligiendo esta cabalgadura hacia la paz ya nos advierte que cualquier viaje de esta índole no estará exento de fango y suciedad. La nobleza del fin sin embargo anima a enfrentar vicisitudes y miserias aunque en el camino de rescate de la paz se desvele a quiénes beneficia la guerra.

En la comedia de Aristófanes es Polemo, personificación de la guerra quien tiene secuestrada a la Paz. Sus motivos tiene: con la guerra aumenta la propiedad de los hacendados, se agudiza la miseria de los miserables sube de tono el discurso de los generales y crece el silencio de los ciudadanos. No pueden estar por la Paz quienes se benefician de la Guerra.

En palabras del dos veces ganador de la Medalla de Honor del Congreso Norteamericano, General Mayor Smedley D. Butler:

La guerra es un fraude. Posiblemente el más viejo, el más rentable y el más atroz. Las ganancias se calculan en dólares y las pérdidas en vidas. Un fraude es algo realizado para beneficio de muy pocos, a expensas de la mayoría. Por la guerra unos cuantos amasan grandes fortunas. Al menos 21,000 nuevos millonarios y multimillonarios surgieron en los Estados Unidos durante la I Guerra Mundial. Las carboneras doblaron su capital, las empacadoras de Chicago duplicaron y triplicaron sus ganancias.
 Y los banqueros que financiaron la Gran Guerra, obtuvieron ganancias tan secretas como inmensas. La motivación para la guerra tiene tres aspectos: 
1) Beneficio Industrial, maximizado para la élite 
2) Adquisición de recursos como apropiación indebida (robo) 
3) La alineación geopolítica para aumentar la facilidad de posteriores ganancias industriales y robo de recursos.

Resultará muy arriesgado meter las narices por muy rojas que ellas sean en tan sucio y suculento negocio. Ningún bufón se mete voluntariamente bajo las patas de los caballos. Ni Jaime Garzón en Colombia. Ni Coluche en Paris, Ni Beppe Grillo en Italia, Ni Leo Bassi en Madrid, ni Dario Fó ni menos Franca Rame en Milán se arriesgaron por su propio gusto, lo hicieron porque no les quedó mas remedio. Todos ellos levantaron las armas de las carcajadas y el humor cuando el Terror del Estado y su puesta en escena del Miedo se tomaron la escena. Solo cuando el abuso y la violación hace de las leyes papel mojado y se presenta disfrazada con su máscara de seriedad es cuando los bufones y la risa desarman las falsas jerarquías y desenmascaran los falsos poderes. Esos bufones han llegado al parlamento cuando el congreso se ha vuelto un instrumento para acallar y tergiversar las voces de las mayorías o cuando los parlamentarios se desfogan en un parloteo que ya no representa sino mezquinos intereses. Allí ha florecido entre la ciénaga mafiosa de la Cosa Nostra, de la Ndraghetta y la Santa Croce las voces poderosas y bufonescas del Movimiento 5Stelle, allí Franca Rame llegó al Senado.

En circunstancias distintas Coluche obtuvo mas del 16% de apoyo electoral y Jaime Garzón jugó un papel de mediador no exento de consecuencias políticas en Colombia.

La risa y el arte tienen un modo particular de influir y relacionarse con los asuntos de la polis decía el maestro Enrique Buenaventura, refiriéndose a las relaciones entre teatro y política. La risa no es entonces un lujo, ni los bufones hazmerreíres cortesanos que celebran las glorias del poder. La risa es una necesidad de supervivencia y los bufones figuras cómicas que propician la conversación y la capacidad que tienen las comunidades de convivir con los conflictos sin resolverlos a balazos.

Los farautes, los yanaconas, aquellos mediadores, entre el conquistador de la cruz y el trabuco y el aborigen y sus creencias, ponían de relieve la palabra empeñada por sobre la doctrina de la superioridad de la escritura. Sobre todo de aquella escritura de connotaciones bíblicas que servía para legitimar el robo de tierras y la usurpación de derechos. Allí estaban los capacoba, los hopis, los zuni y los indios pueblo con sus ceremonias de payasos sagrados y bufones rituales que frenaban las tropelías de los conquistadores del siglo XVI, así como la arrolladora cultura del american way of life de los siglos que siguieron.

Cuando el estado criollo en Colombia y en América Latina no logró legitimar y proteger la vida de los ciudadanos sino que muchas veces perpetuó el mismo orden colonial , tolerando, cuando no patrocinando la violencia y el despojo de tierras, los bufones rituales jugaron su rol mediador, allí estuvo ese trickster llamado Pedro Rimales que como un pícaro era capaz de desafiar a los poderes fácticos y burlarlos. Su espíritu cómico y reivindicativo fue muy bien recogido por Agustín Jaramillo Londoño en El Testamento del Paisa.

El discurso satírico y bufonesco se expresó siempre en periódicos como El Alacrán, El Charivari, La jeringa, El Trovador, El Loco y Las Arracachas haciendo una parodia del Buen Gusto y de las Buenas Familias que aliadas con el clero y los militares tomaban a Europa como el paradigma, mientras hacían invisibles a un pueblo entero, creando una plutocracia, en lugar de dar forma a una democracia que integrara a las mayorías a la educación, la salud y la construcción de rituales compartidos. Esa dirigencia mestiza incapaz de crear lazos de solidaridad con los otros, avergonzada del pueblo que le había tocado administrar, reproducía esa actitud en todo el magma social, provocando que cada quien aspirara a escapar pronto de su entorno para dejar atrás a sus iguales. Una técnica del poder para mantener a las comunidades estratificadas y con todos sus lazos rotos por la necesidad y por la competencia, como tan bien lo define William Ospina.

Así, en la comedia de Aristófanes, cuando los megarenses, los atenienses o los jonios deben tirar todos en un mismo sentido para remover la lápida que obstruye la caverna donde está secuestrada la Paz, se encuentran con que ponerse de acuerdo simplemente para tirar de una cuerda, se vuelve un ejercicio de democracia casi imposible de llevar a cabo. Darnos cuenta de esta situación mueve a risa y la risa solo estalla por consenso, es un revulsivo que aporta a la vez catarsis, trance y metamorfosis. Este es el terreno del bufón sagrado que afirmamos que es un descendiente directo de Dyonisos-Baco. La catarsis que purifica del terror y el miedo a través de la compasión, el trance que transgrede las propias fronteras físicas, psíquicas y sociales y la metamorfosis que conduce las transformaciones del cuerpo físico emotivo y social.

Entonces, cuando se han rotos los lazos de la convivencia y estalla la indignación sin alcanzar el carácter de transformación política y cuando la rebeldía toma la forma desesperada del delito, la habilidad de bufonas y bufones en este territorio dramático permite que se recupere la capacidad de ponerse en el lugar del otro que es el principio del arte escénico, de toda conversación, de todo acuerdo, de toda empatía y de toda risa. He ahí el papel de la risa y el bufón en la construcción de la Paz.

Así la risa actúa como revulsivo y a la vez como tiempo quimérico de consenso y armonía. Sin embargo no se pueden ignorar las voces que dirán que estos males son eternos, que siempre habrá algo o alguien que impida que el modelo de exclusión y de injusticia sea modificado. Así ocurre en la Comedia de Aristófanes cuando finalmente la Paz desnuda es liberada y se hace presente acompañada de dos bellísimas mujeres que son Opora diosa de las cosechas y Teoría divinidad de las fiestas. Allí aparece el pájaro de Mal Agüero y se llama Hierócles:

En tanto se vea correr a la fétida chinche
Y mientras el jilguero vacíe los ojos de sus crías
Las ciudades no podrán hacer la paz entre sí.

Su vaticinio es fulminante y se inscribe en una de las ideas mas persistentes de la cultura Occidental y es por eso que cala tan hondo: El Hombre es un lobo para el hombre .La naturaleza humana es codiciosa y todos los hombres serían tiranos si pudieran. La igualdad de derecho a todo conduce hacia una guerra continua. No hay alternativa. Pues bien el papel de la risa y de las bufonas es desmontar esta ilusión. El bufón Trigeo simplemente deja sin alimento a este carroñero; esas voces guerreras que no creen en la paz y anuncian desgracias son matadas de hambre en la comedia de Aristófanes. La rozagante salud de hierro que sin embargo en nuestros días presentan estos príncipes de las moscas, quienes con sus vejigas henchidas de sangre viven del negocio de la guerra obliga a los cómicos a identificar el origen de esta plaga.

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Según Marshal Shalins, el origen de esta peste en el pensamiento, es el relato que de la Guerra del Peloponeso hace el historiador Tucídides en el s V a.c y particularmente de la sangrienta revolución en Córcira. Adams y Hobbes siguen las ideas de este historiador griego. El pensamiento de John Adams y Thomas Hobbes fundamentos del nacimiento de la republica norteamericana puede simplificarse en que ambos señalan la vulnerabilidad de las instituciones civiles ante los deseos egoístas de la naturaleza humana.(p23. Shalins). En verdad el relato de Tucídides describe el “levantamiento de unos cuantos” contra “la mayoría”: una rebelión de la clase privilegiada contra el gobierno democrático del pueblo con el propósito de poner fin a la lealtad que la ciudad de Córcira tiene hacia Atenas, estableciendo en cambio un régimen oligárquico aliado con Esparta. Violentos conflictos y sacrilegios contra la ley en la que los espartanos intervienen en favor de los oligarcas mientras los atenienses lo hacen a favor del pueblo. Se muestra entonces a un pueblo dominado por la peste de la pasión ingobernable, sin respeto a la justicia, y siempre rebelándose contra la ley.

En verdad, unos pocos oligarcas para defender sus privilegios se levantan contra los muchos y tergiversan el lenguaje y justifican la conquista de sus prebendas. Todas las revueltas y resistencias de los muchos se muestran como movidas por el deseo de poder que surge de la codicia y la ambición monstruosa. Para explicarnos estos monstruos de la naturaleza humana William Ospina tiene otra visión. Expresa que ya en el siglo XIX en Colombia había hordas al margen de la sociedad que perpetraban crímenes absurdos en medio de la paz de los campos, y pregunta: ¿qué se puede esperar de una historia en la que miles de seres quedaron al margen de todo proyecto de civilización, de todo esfuerzo de inclusión, de todo proceso educativo y cultural? Una sociedad que expulsa y desampara, desde luego engendra monstruos. Las torturas, las decapitaciones y los descuartizamientos provienen de una cosmogonía bárbara que por siglos ha promovido una mitología de la competencia y de un tenebroso individualismo encaminados a justificar los privilegios de una casta gobernante interesada en multiplicar la ignorancia, en la que prolifera la guerra de todos contra todos y que solo ofrece una paz sin consecuencias sociales, sin reparaciones colectivas, sin políticas de reinserción, ni reconstrucción del tejido social, una paz hecha de promesas incumplidas.

De aquí surge la desconfianza. Y no de una naturaleza humana pugnaz y malvada que necesite ser gobernada firmemente por monarquías, oligarquías o democracias; hay por el contrario una dirigencia mezquina predicando lo que jamás llevará a la práctica, con un relato colonial que hace invisible a la mayor parte de la población. Y este relato que se impone con miedo y con horror tiene fecha, viene de muy lejos tal vez del s V a.c. pero no es eterno. Que la naturaleza humana es tal que debe ser moderada por el miedo de algún poder coercitivo para que todo hombre desconfíe y tenga pavor del otro y se vea obligado a hacer uso de la fuerza con que cuenta para su propia supervivencia, es como se puede advertir el origen de la mentalidad capitalista y está encaminada a demoler toda idea de igualdad y de convivencia ciudadana. Y si para Kant el hombre es un animal que necesita amo; y para Hesíodo los hombres se devorarían como bestias en ausencia de la justicia; y si los hombre son de la naturaleza de los Titanes que ha debido desterrar Zeus por asesinar a Dionisos y tarde o temprano regresará a su antigua condición de miseria interminable; si todo esto es fundamento del pensamiento occidental y por tanto del discurso dominante, entonces es comprensible que el discurso agorero sobre los males eternos del país y la imposibilidad de la paz gane adeptos.

Y ha sido necesaria mucha mezquindad y exclusión, para que una comunidad noble en sus orígenes, con respeto por la palabra empeñada, orgullosa de la limpieza y espontáneamente solidaria y hospitalaria, haya perdido la confianza y se vaya hundiendo como dice Ospina en el recelo y el egoísmo. Es la imposición de un modelo social y de pensamiento que promueve el desarraigo, que desprecia a los pobres y los abandona a su suerte, el que atenta contra los fundamentos de un orden moral sin el cual es imposible la vida en sociedad.

En la Comedia de Aristófanes se trata finalmente de una sociedad que celebra la paz como aquella que le canta al himeneo y a la alegría cómica del goce sexual como fundamento teológico y relación gozosa con los dioses . Esa comunidad augura un tiempo de cosechas y transformaciones donde las bufonas siempre tuvieron un rol fundamental.
Como en diversos mitos que resuelven una crisis de la humanidad: La Paz está recluida en una caverna, y es la voluptuosidad y el buen genio la que se unen para remover la lápida conque la guerra aprisiona la Paz. Cuando la Paz sale de la caverna viene acompañada de Oropa diosa de las cosechas y Teoría diosa de las fiestas, como tres gracias vienen celebrando el amor . Proclamando el Anasyrma, que es la desnudez ritual con ostentación de las partes sexuales. Los hombres elevan las vergas y las mujeres ríen con la sonrisa vertical. Es la misma escena en la que Baubo danza mirando por los pezones y se alza las faldas ante Deméter, diosa de las cosechas que quiere recuperar a su hija Perséfone.

La misma escena en la que Uzume baila desnuda y logra que el Sol sonría y salga de la caverna en Japón para resolver la crisis, la escena es idéntica a aquella en que la diosa egipcia Hator le muestra a Ra Harakhti su sexo para alegrarlo. Es la fertilidad de la vida que se impone a la cultura de la muerte. Son estas diosas menores, bufonas del misterio, que recuerdan que el origen de toda risa es femenino, que la exhibición de la Pudendas Muliebris en los misterios eleusinos era probablemente el secreto cómico que celebraba la vida en los misterios de la muerte, según lo cuenta Gordon Wasson en El Camino a Eleusis.

Sin duda que, en este reconocernos como hijos de una misma vaina, como risos y risas salidos de la misma espuma de Afrodita y de la misma estirpe de Anacaona, estará la evidencia de que no hay más que madres e hijos en este mundo que nos pario de la misma vaina, de la misma vagina mejor dicho. Y podemos esperar de las bufonas y de sus dulces tetas que nos enseñen a conversar y hasta a discutir sin tener que matarnos. Y descubriremos que nunca ha habido guerra de hermanos, sino que toda guerra ha sido un infanticidio o un parricidio. Toda guerra ha sido Saturno devorando a sus hijos. Lo viejo imponiéndose a lo nuevo. O Edipo matando a Layo. Lo nuevo y su intolerancia para conservar lo viejo. Y nos resonarán las voces de Agualongo y Piar y sus conversaciones con Bolívar en torno a la cuestión indígena y a la esclavitud de los negros y de Quintín Lame y como ráfagas acudirán las voces de Vargas Vila, Jorge Isaack, Garcia Marquez, Gonzalo Arango y del maestro Buenaventura que estará a la diestra de dios padre con su vocación para detener la muerte que le venía ya de Tomas de Carrasquilla.

Es probable que la risa, los bufones y sobre todo las bufonas estén pariendo un mundo invisible, ninguneado y postergado que se manifiesta como un pueblo que viene de la misma vaina anunciando la paz y resolviendo lo que haya que resolver sin sacar las pistolas. Porque cuando se sacan las pistolas se acaba el humor y la risa.

Ponencia presentada por Andrés del Bosque en el 5º Laboratorio Nacional de Circo, Manizales, Colombia, septiembre de 2016.

*Andrés del Bosque es actor, director, dramaturgo, investigador y maestro.

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