Marcelino, el mejor payaso del mundo

Con motivo de cumplirse los 90 años de la muerte en Nueva York del payaso Marcelino, “el mejor payaso del mundo”( de quien se decía que en privado era tímido y pusilámine), este mes de noviembre arrancó con una serie de actos de homenaje en su memoria que incluye

Con motivo de cumplirse los 90 años de la muerte en Nueva York del payaso Marcelino, “el mejor payaso del mundo”(de quien se decía que en privado era tímido y pusilámine), este mes de noviembre arrancó con una serie de actos de homenaje en su memoria que incluye un ciclo de conferencias, exposiciones y un encuentro internacional de clowns, con actuaciones y talleres en su Jaca natal, una pequeña ciudad pirineica de la provincia de Huesca y la CCAA de Aragón, España. Forma parte de este importante homaneje Marcelino, el mejor payaso del mundo, el libro recién publicado por Mariano García que resume 13 años de investigación sobre este olvidado clown.

En efecto, nacido en la calle Castellar de Jaca, un 15 de mayo de 1873, Marcelino Orbes Casanova, su verdadero nombre, llegó a ser considerado el “mejor payaso del mundo” durante la primera década del siglo XX, llegando a ser fuente de inspiración de Charles Chaplin, con el celebérrimo número del bastón y el sombrero, como adorado por Buster Keaton al igual que millones de espectadores de todo el mundo.

Al respecto Mariano García ha señalado con motivo del lanzamiento de su libro: «Marcelino protagonizó un cómic en el periódico The New York World, abrió una escuela de circo por correspondencia, inspiró la fabricación de juguetes e incluso caló hondo en el lenguaje de Nueva York. Se llegó a acuñar un neologismo, to marceline (marcelinear), para aplicarlo a aquellos que en la vida real representaban el papel que él tenía en escena: los que parecen estar en todos los sitios, trabajando sin parar, pero, en realidad, no hacen nada”.

Tras su paso por varios circos en España y recorrer Europa con ellos, estamos hablando de la España de finales del siglo XIX y de compañías como el circo Martini y otras que llenaban el Circo Price de Madrid o el Teatro Alegría de Barcelona, fue fichado por el circo Hengler en donde actuó con gente de la talla de Houdini y los hermanos Fratellini, entre otros. Fue la principal estrella del Hippodrome de Broadway por cinco temporadas.

Caído en el olvido, se suicidó a principios del mes de noviembre de 1927, en una habitación de hotel, a los 54 años de edad aquejado de lo que parece, paradojalmente, haber padecido toda su vida: depresión (profunda).

Una muerte trágica que representa a la perfección el tópico del payaso que llora tras en maquillaje y marca el comienzo del fin de los grandes clowns históricos, barridos por el cine y el music hall.

Marcelino, el mejor payaso del mundo, Mariano García Cantarero
Mira Editores, S.A., 2017, 480 páginas, 24,70€.

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