Los Monólogos de la Vagina 2018

Por Álvaro Pacull L. (Desde Santiago de Chile). Los monólogos de la vagina, obra escrita por Eve Ensler, autora feminista estadounidense, vuelve nuevamente a nuestra plaza teatral, esta vez a cargo de Christian Villarreal como director y productor y con la interpretación de las actrices Magdalena Marzzolo, Laura Prieto y la ex congresista

Por Álvaro Pacull L. (Desde Santiago de Chile)

Los monólogos de la vagina, obra escrita por Eve Ensler, autora feminista estadounidense, vuelve nuevamente a nuestra plaza teatral, esta vez a cargo de Christian Villarreal como director y productor y con la interpretación de las actrices Magdalena Marzzolo, Laura Prieto y la ex congresista Lily Pérez, figura política del sector liberal de la centro derecha chilena.

Luego de que Ensler entrevistara a más de 200 mujeres acerca del sexo, las relaciones amorosas y la violencia doméstica, el resultado dramatúrgico de su trabajo dio origen a una potente celebración metafórica a la vagina, la que se estructura en base a diversos relatos, en los que experiencias femeninas -algunas de cómica cotidianidad y otras muy dolorosas y estremecedoras- nos muestran más allá de la literalidad del relato, la necesidad de reivindicación política de la mujer en torno al ejercicio del poder y convierten a la obra en un arma en contra de la violencia de género. La obra ha sido traducida a más de 45 idiomas y llevada al escenario en casi 120 países.

En nuestro país, la obra tuvo una puesta en escena el año 2001, con las actuaciones de Katty Kowaleczko, Grimanesa Jiménez y Liliana García y bajo la dirección de Liliana Ross y otra el año 2002, bajo la dirección de Katty Kowaleczko y con la actuación de Francisca García Huidobro, Patricia Velasco, Teresita Reyes.

Este 2018, Villarreal retoma la pieza y la monta teniendo en vista la necesidad de generar adecuada plataforma a la voz oculta de muchas mujeres silenciadas por el machismo y el modelo patriarcal y cómo no, intentando reposicionar una temática que exige madura reflexión y que el movimiento feminista de los últimos meses pareciera haber extraviado, luego de un momento caracterizado por un impulso mediático ideológico relevante, pero que se ha ido diluyendo paulatinamente en la agenda pública.

En ese sentido, a juicio de quién escribe, cobra un importante rol la comprometida presencia de la ex congresista Lili Pérez, mujer reconocida por sus opiniones liberales y en pro de los derechos de las mujeres; ello ejercido en un espacio generalmente conservador en temas valóricos como son los círculos políticos y sociales de la derecha chilena.

Así las cosas, el potencial político comunicacional de la obra se sale de los tradicionales ámbitos de la izquierda contracultural y ejerce acción política desde los factores socioculturales que unen a toda mujer violentada y menospreciada.

La puesta en escena, es simple a nivel escenográfico y lumínico. La musicalización es más bien básica y no genera atmósferas que desarrollen el potencial dramático del discurso. En dicho contexto, las actuaciones de Marzzolo y Prieto colaboran a dar personalidad, presencia escénica y emoción a sus relatos, llenando la escena de expresión lúdica, lo que favorece el ritmo y la soltura orgánica que requiere la propuesta. Pérez, no cuenta con herramientas y técnicas actorales que revelen la plenitud expresiva de su performance, pero denota seriedad, rigor y compromiso, algo valorable y que debe reconocérsele.

Algo no menor y que debe señalarse, es que el texto propiamente tal, si bien nos muestra una mirada elocuente sobre la subyugación femenina, a medida del paso de los años se ha ido quedando corto como reflejo de la evolución que ha tenido la sexualidad y las dinámicas específicas de la identidad de género.

Es indudable que a medida que transcurren los años, la complejidad del ser vaginal se ha ampliado y ha invadido zonas otrora impensadas. En ese sentido, por ejemplo, se extrañan posibilidades de relato que apelen a la vagina que no es físicamente parte del cuerpo, pero si mentalmente parte del imaginario.

Y es que la vagina, más allá de una dimensión física de orden femenino, es el paradigma de un constructo filosófico que demanda un cambio de reglas culturales y brega por imponer nuevos acuerdos de convivencia social.

Un trabajo digno, valorable en su pretensión y recomendable para personas que deseen empatizar y reflexionar sobre estos aspectos esenciales de nuestra vida en sociedad.

Una puesta que reafirma el potencial político del fenómeno teatral, así como la gran escuela de vida y ciudadanía que el teatro constantemente nos señala.

FIN

*Alvaro Pacull L. es Actor titulado en la Universidad Católica, Licenciado en Estética, Diplomado de Doctorado en Estudios Avanzados en Literatura Española de la Universidad Alcalá, España, y Magister en Comunicación Aplicada.

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