A propósito de artes escénicas

Por Alvaro Pacull L. (Desde Santiago de Chile). A raíz de recientes espectáculos que he podido presenciar, me nace reflexionar y compartir sobre el tema. Llegar al teatro es un acto de fé por parte del público. Éste confía en que lo que presenciará le proporcionará algún tipo de conexión con el tema tratado y se sentirá involucrado con la interpretación de los ejecutantes, pero ello requiere la búsqueda de empatía mutua, la que

Por Alvaro Pacull L. (Desde Santiago de Chile). A raíz de recientes espectáculos que he podido presenciar, me nace reflexionar y compartir sobre el tema. Llegar al teatro es un acto de fé por parte del público. Éste confía en que lo que presenciará le proporcionará algún tipo de conexión con el tema tratado y se sentirá involucrado con la interpretación de los ejecutantes, pero ello requiere la búsqueda de empatía mutua, la que requiere aspectos técnicos y dramáticos que faciliten el “encuentro” por parte de los emisores.

Por un lado, está el factor de atracción y sentido que provoque un contenido, y por otro, la manera en como dicho contenido se exprese. Eso porque puede haber contenidos muy interesantes, pero si no alcanzan cautivar a la audiencia por medio de la seducción que ejerzan las actividades desarrolladas en escena, estas no lograrán involucrar emocional y/o racionalmente al espectador, y la necesaria atención se anulará, sobrevendrá la distracción y la desafectación por parte de los asistentes.

Lo dicho implica estructuras dramáticas y montajes que no sólo entreguen información sino que atrapen al público por medio de novedades escénicas o temáticas, logrando que las premisas dramatúrgicas y direccionales se instalen en la audiencia en una suerte de recorrido revelador y modificador que afecta tanto a los intérpretes como a la audiencia.

Es importante entender que uno de los propósitos del teatro es que quién participa de éste no quede igual a como llegó. En rigor, la experiencia estética teatral, es transformadora y un acto que debiera ser irrenunciable en este tipo de fenómenos comunitarios con características rituales.

Por otro lado, aspectos relativos a la puesta en escena y la interpretación actoral, deben asegurar la “entretención” (en el sentido primigenio del término), la que se logra por medio de la variedad significativa de lo puesto en escena.

Aquí la creatividad enfocada en un propósito empático, juega un papel importante a nivel de recursos evocadores y sorprendentes, algo que desafortunadamente no siempre podemos ver.

Así mismo, aspectos como el ritmo escénico, el empoderamiento de los roles y la contraposición y/o confrontación de ideas aseguran la concentración y el interés del público por saber lo que vendrá en el desenlace y que nos demuestra la importancia de la curiosidad como motor actitudinal para estar 1 o más horas sentado en una sala de representación.

Es muy cierto que el teatro en su recorrido histórico ha sufrido modificaciones formales a nivel estético y comunicacional y que la estructura contemporánea está lejos de los soportes dramatúrgicos aristotélicos, pero la esencia del fenómeno expresivo no se ha distanciado de lo dicho previamente, ello porque los aspectos cognitivo-psicológicos que implican la recepción humana siguen inalterables y requieren de estímulos facilitadores que den viabilidad a los múltiples desafíos que el teatro y sus creadores se auto imponen y que lo justifican.

Álvaro Pacull L. es profesor universitario, actor, licenciado en estética, magíster en comunicaciones y diplomado de doctorado en estudios avanzados de literatura española c/m en teoría, historia y práctica del teatro.

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