El actor en la Comedia del Arte

Por Claudio Barbas (desde Río de Janeiro, Brasil) En su origen la Comedia del Arte se trataba de un teatro compuesto solo por hombres. Se montaban farsas basadas en el contraste entre amo y criado, o monólogos satíricos. Ahora bien, la Comedia del Arte que se hará famosa por toda Europa, comenzó cuando las mujeres pudieron entrar a las compañías, cosa que ocurrió alrededor del año 1560

Por Claudio Barbas* (desde Rio de Janeiro, Brasil)

Gracias a la commedia dell´arte fue desarrollado, magnificado y casi hipertrofiado un indispensable elemento del arte teatral: la actuación. La técnica de la Comedia del Arte reposó totalmente en el trabajo del actor (BATY, G – CHAVANCE, R).

En su origen la Comedia del Arte se trataba de un teatro compuesto solo por hombres. Se montaban farsas basadas en el contraste entre amo y criado, o monólogos satíricos. Ahora bien, la Comedia del Arte que se hará famosa por toda Europa, comenzó cuando las mujeres pudieron entrar a las compañías, cosa que ocurrió alrededor del año 1560.

Entre muchas teorías al respecto nos interesa la que dice que los actores de la Comedia del Arte no inventaban las obras mientras las hacían (que es lo que generalmente se piensa cuando se habla de Comedia del Arte) sino, muy por el contrario, se las aprendían de memoria y escribían el argumento escena por escena. No escribían parlamentos escritos, sino una especie de guión llamado canovaccio, en el cual se describían los acontecimientos de cada escena, y se ordenaban correlativamente. En su mente retenían gestos, movimientos, detalles del espectáculo, etc.

En cualquier caso existían muchos actores que no sabían ni leer ni escribir, por lo tanto, todo lo que componían y creaban lo escribían en su memoria. Pier Maria Cecchini, un connotado actor de la Comedia del Arte llamado (que interpretaba a Fritellino) dio varios consejos, en 1628, para aquellos que querían actuar de forma improvisada. Uno de estos consejos decía que solo se podía comenzar a improvisar después de conocer los más importantes secretos de la profesión del actor.

También aconsejaba a los actores en las señales que debían de tener para poder intervenir en los diálogos, esto debido a que como el texto no está escrito, cada actor no sabía el pie para entrar con su texto, con lo cual se volvía más difícil sincronizar los tiempos de entradas y salidas. Por lo tanto, la improvisación que realizaban los actores era tan solo un problema de división del trabajo, y los únicos problemas que planteaba fueron los relativos a sincronización. Cecchini sugería que hubiese un acuerdo entre los actores acerca de cuál sería la última palabra que se diría para que el compañero pudiese intervenir a tiempo.

“El actor debe procurar no hablar cuando otro esté hablando, para no crear en la mente del auditorio una confusión inadmisible” (NICOLL, Allardyce).

Nicoló Barbieri, otro actor de entonces, también especialista en papeles de criado, se dedicó a escribir en defensa de los actores. Así, respondía a las acusaciones de quienes sostenían que los actores eran todos ignorantes y deshonestos y ponían en ridículo a aquellos que, sin saber lo que decían, condenaban al teatro y a la Comedia del Arte.

Barbieri, en uno de los capítulos de su obra titulada La Súplica, defiende a los actores señalando que para hacer Comedia del Arte era necesario leer muchos libros, aprender de memoria muchas páginas de obras aptas para ser reutilizadas en el teatro. Cada actor leía los libros que le serían útiles para poder rescatar de ahí parlamentos, monólogos, citas y noticias para usar en el momento justo. Esta forma de obtener información caracterizaba a los actores de la Comedia del Arte, ya que podían componer velozmente comedias con el sistema de la división del trabajo.

Nicoll, por su parte, explica esta afición por la lectura que tenían los actores italianos para enriquecer sus personajes y señala que “los actores tenían que estudiar con ahínco, pero, en lugar de leer obras dramáticas, leían la mejor literatura de la época, especialmente aquellos libros que podrían haber sido familiares de los tipos de personajes que representaban” (NICOLL, Allardyce).

Otro actor contemporáneo de Barbieri, Domenico Bruni publicó en 1621 un libro de prólogos, donde imaginaba a una sirvienta de una compañía de actores de Comedia del Arte que contaba al público la vida cotidiana de los que ahí trabajaban. Ella decía que era un continuo ir y venir para tomar libros que sirviesen a los diferentes actores. Así, por ejemplo, los enamorados necesitaban leer obras de Platón; el dottore leía libros de medicina, etc.

Puede que esto parezca una exageración, pero la verdad es que los actores, al momento de su muerte o al retirarse de escena, dejaban una gran cantidad de páginas escritas como herencia para sus colegas y sucesores. Estos eran los apuntes, los textos a memorizar para poder velozmente construir sus propios papeles. Es algo que se iba transmitiendo de generación en generación, ya que muchos hijos de actores proseguían con la tradición teatral de sus padres.


Comediantes más que actores

Los comediantes de la Comedia del Arte no eran solamente actores, sino que también escritores, dramaturgos y teóricos de su teatro. Nos encontramos con un movimiento que está muy asentado intelectualmente. Generalmente se tiene la visión de los actores de la Comedia del Arte como unos hombres de la calle, no precisamente cultos, oficiosos y divertidos, que improvisaban, daban saltos y con todo un trabajo de técnica corporal. Pero esto no era así. Tenemos que pensar que eran unos artistas que leían mucho, se documentaban bastante, perfeccionaban constantemente sus personajes, sus rutinas, ensayaban hasta el agotamiento. Por eso es que cuando llegaba el momento de la representación y debían improvisar, los comediantes tenían un conocimiento muy grande sobre que improvisar.

El concepto de improvisación en la Comedia del Arte puede ser bastante relativo o engañoso, porque ellos en realidad no improvisaban como nosotros lo entendemos hoy por hoy, sino que componían aleatoriamente sobre la base de sus vastos conocimientos adquiridos previamente, como ya hemos dicho.

Muchos creen que los actores italianos tenían el don de la improvisación por una natural predisposición, porque, como señalan algunos, el italiano es un pueblo nacido para improvisar. Pero esto de poder improvisar tan rápidamente no era un don, sino que un adiestramiento particular. No eran hábiles por naturaleza, sino por cultura. Los actores italianos eran los únicos que habían sido capaces de especializarse en el trabajo literario. Ellos no solamente sabían actuar, sino que también sabían escribir comedias y lo hacían tan rápidamente como para venderlas por todas partes, en grandes cantidades y para todos los gustos. Esto es la base de lo que los teóricos de ahora han llamado la “dramaturgia del actor”.

Ena este sentido Baty-Chavance señala que la Comedia del Arte “es el reinado del actor. El actor es todo. Instintivamente, en plena comprensión de sus posibilidades, el actor emplea todos los elementos básicos del arte teatral. Como acróbata, combina sus diálogos con pasos, saltos y cabriolas; danza en los intermedios y en los pequeños ballets que dan fin a los actos. Como músico, canta en escena acompañándose de la guitarra –sin mencionar a las cantadoras especiales que aparecen en los divertimentos. Como pintor, distribuye en sus trajes colores tornasolados. Finalmente, es capaz de improvisar su texto en calidad de autor.”

Por ello, para un actor que quiera hacer Comedia del Arte no le basta solo con actuar bien. Debe tener su cuerpo físicamente muy bien preparado para poder realizar destrezas acrobáticas. No debemos olvidar que la Comedia del Arte es, además, un teatro totalmente físico, acrobático y gestual. También se debe poseer ciertas habilidades musicales para poder cantar, tocar por lo menos un instrumento musical y bailar, es decir, ser un actor completo. Y es por ello que “una de las causas del éxito de la Commedia all´improviso era la variedad de estímulos que presentaba al público” (URIBE, Ma de la Luz).

Todo esto sumado a una destreza en la improvisación, imaginación, creatividad y mucho conocimiento literario almacenado, hacen de un excelente comediante, de un actor íntegro.

Por otra parte, los artistas de la Comedia del Arte utilizaban máscaras y vestuarios tradicionales. Siempre actuaban el mismo personaje en todas las obras. Después de un gran trabajo, comenzaban a pensar como el personaje. Podían entregar un pasaje apropiado sobre amor, deber, venganza o cualquier otro sentimiento que se quisiera expresar, pero no podían saber por adelantado que pasaje concreto era el apropiado. Gran parte dependía de lo que los actores dijeran o hicieran. Esto es lo que hacía de este tipo de actuación algo muy difícil. Era un delicado trabajo en equipo.

Finalmente, cabe recordar, que las mejores compañías viajaban por toda Europa, llevando con ellos sus escenarios, máscaras, sus instrumentos musicales y sus vestuarios. Las compañías menos famosas eran bien recibidas por su arte y al mismo tiempo eran vigiladas. En las compañías más pobres, muchos de los actores no eran más que los actores esclavos de la antigua Roma. Los esclavos, al menos, tenían la seguridad de obtener su alimento, los actores de la Comedia del Arte, no.

*Claudio Barbas, es licenciado en Música y actor de la Universidad Católica de Chile, profesor de Comedia del Arte y director de Teatro Pequeño Clan (Chile) (www.teatropequenoclan.cl)

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