(pre)Textos

Crónicas, relatos, discursos en general.

La huella feliz que deja Oscar “Cuervo” Castro

Por Eduardo Carrasco (desde Santiago de Chile). Recuerdo perfectamente el día en que Oscar Castro llegó a Paris en enero de 1977. Nosotros estábamos viviendo uno de los momentos estelares de nuestra carrera artística en Francia, las actuaciones en el Teatro de la Ville, y lo invitamos a conversar con nosotros. Justamente en un café en la esquina del teatro se produjo el reencuentro. Venía saliendo de Chacabuco, después de haber pasado por varios campos de concentración de la dictadura.

Para morirse de la risa. La risa sardónica de Cerdeña, a partir de la planta sardonia para sacrificar a los ancianos

Por Andrés del Bosque (desde Valladolid). A través de mapear nueve puntos de manifestación de la conciencia, el trabajo propone un montaje escénico, con el fin de despertar del hechizo de una cultura caníbal que vive fagocitando su propia matriz. Desde una visión piadosamente bufonesca el mapa nos conduce, a un territorio fronterizo entre el antiguo rito de los sardos de Cerdeña, que bebiendo el apium risum ejecutaban a palos y entre risas a sus ancianos en una suerte de primitiva eutanasia; hasta la región limítrofe de una Residencia de Mayores en Colmenar Viejo del Madrid contemporáneo, donde los jóvenes Acabadores buscan un buen final para las vidas inconclusas de los veteranos. Enmarcados en la peste que vivimos actualmente, observamos una metamorfosis que revela, que bajo la piel de cada viejo hay un virtuoso estudiante de teatro, quienes revoloteando nos muestran, que la risa sardónica del ritual sardo no es más cruel que la eugenesia que sugiere el Fondo Monetario Internacional, cuando afirma que los viejos viven más de lo esperado afectando con ello la economía global. Resulta que no hay guerra contra el virus, hay una negociación. Toda biopolítica es inmunológica: los

¡Viva el teatro! ¡Viva Tomás!

Por Alvaro Pacull L. (Desde Santiago de Chile) Como alguien dijo hace un buen tiempo “prefiero equivocarme que callar”. Tal como lamentablemente sabemos, Tomás Vidiella Baigorrotegui​ ​ (1937-2021) falleció hace unas pocas horas; su repentina muerte a causa de complicaciones derivadas del covid-19 nos sorprendió y golpeó duramente a quienes lo apreciábamos y valoraremos siempre. Presto llegó su último homenaje organizado por un grupo de colegas, raudas también circularon algunas notas de prensa que nos recordaron el gran aporte que este actor, empresario teatral y gestor cultural, hizo al teatro nacional y al país.

Figuras del teatro chileno: Alicia Quiroga, la gran diva olvidada

(Por Remberto Latorre, desde Santiago de Chile). Destacada actriz que debuta exitosamente en el estreno de Noche de Reyes (1954) de Shakespeare-León Felipe, a cargo del doble personaje de los hermanos gemelos, Viola y Cesáreo, siendo su presencia uno de los motivos de notoriedad de tal hecho artístico, además de la inauguración del Teatro Antonio Varas. Como buena cantante participa en forma destacada -entre muchas otras producciones- en

El actor en la Comedia del Arte

Por Claudio Barbas (desde Río de Janeiro, Brasil) En su origen la Comedia del Arte se trataba de un teatro compuesto solo por hombres. Se montaban farsas basadas en el contraste entre amo y criado, o monólogos satíricos. Ahora bien, la Comedia del Arte que se hará famosa por toda Europa, comenzó cuando las mujeres pudieron entrar a las compañías, cosa que ocurrió alrededor del año 1560

Impacto ha provocado el Me Too del teatro catalán

(Barcelona, Catalunya). Este fin de semana recién pasado el Diario Ara https://www.ara.cat, el matutino líder en catalán, destapó una gravísima y sórdida historia de acosos y abusos sexuales, abuso de poder y toda clase de malos tratos psicológicos en el Institut del Teatre, la más importante y prestigiosa institución teatral formadora de Catalunya, España y buena parte de Europa del Sur.

Figuras del teatro chileno: Amaya Clunes, la gran diseñadora de clásicos inolvidables

Por Remberto Latorre (desde Santiago de Chile). A la diseñadora teatral Amaya Clunes la conocí en 1958, al ingresar como estudiante a la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile. Pertenecía a una sala Taller de Primer Año paralelo al que ocupaba yo. Nos veíamos circunstancialmente al cruzarnos en los pasillos. Pronto decidió retirarse y no supe más de ella hasta 1960, cuando la vi en las afueras del Teatro Antonio Varas con un grupo de actrices que participaban en la puesta en escena de la obra “La Casa de Bernarda Alba”, de Federico García Lorca, que estaba por estrenarse. Al año siguiente ingresé a la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, para seguir la carrera de Diseño Teatral, en la que Amaya cursaba el Segundo Año, y ya participaba como ayudante de diseñadores del entonces de

Chile, entre la peste, la (in)cultura y la estupidez

Por Álvaro Pacull (desde Santiago de Chile). Los agentes culturales y sus iniciativas artísticas, como es lógico, debe ser uno de los sectores de entre los más golpeados duramente por la pandemia de Covid 19; eso es un hecho innegable y que ha ocupado abundante tinta en los periódicos y tiempo y espacio en las redes sociales del mundo entero

El Canto de la Sibila, contó otra vez

“El Canto de la Sibila” (en catalán, Cant de la Sibil·la), como es la costumbre y tradición, a pesar de la pandemia, cantó otra vez como ha hecho de los tiempos de bajomedievo. En efecto, se trata de un drama litúrgico de melodía gregoriana, que tuvo una enorme difusión inninterrumpida desde el medioevo en gran parte del sur de Europa y que se (re)interpreta de forma tradicional desde la baja Edad Media hasta nuestros días en la Misa de Gallo en las iglesias de Mallorca (Monasterio de Lluc y en la Catedral de Palma) y en la Catedral de Alguer, ciudad de Cerdeña, inclusive desoyendo su prohibición por parte del Concilio de Trento (1545 – 1563).